En el barrio de su mismo nombre se encuentra lo que fue la iglesia y convento de la Trinidad. El convento se levanta donde antiguamente estaba la ermita de San Blas. Los Trinitarios decidieron trasladarse en 1554 para estar más cerca de la villa, junto a la antigua Iglesia de la  Trinidad. Sobre el ábside mudéjar del templo primitivo, se levantó la nueva construcción en estilo gótico, posteriormente adaptada a vivienda. En la Guerra de la Independencia los franceses saquearon el convento, destruyendo el archivo documental y apropiándose de todo lo que tuviera algún valor. El convento estuvo en uso hasta la  Desamortización de 1835.