El Espadañal, una gran extensión de agua donde podremos encontrar la más variada fauna de la comarca y donde se dan cita numerosas especies de aves migratorias y anfibios, también cangrejos y pequeños peces que remontan el Cerquilla. Merece la pena destacar la presencia de una de las rapaces más hermosas, el aguilucho pálido y de ocasionales cigüeñas negras, anasteras, cormoranes, ánsares…

Para llegar a El Espadañal, situado en el Prado Vega, a unos 6 km de Cuéllar, es preciso tomar la carretera CL-112 en dirección a Cantalejo, desviándose por el acceso al polígono industrial “Prado Vega” y al Campo de golf.

Los límites de la zona estudiada son los siguientes: al norte, el arroyo Pradillos incluyendo las repoblaciones de chopos de sus orillas; al este, el cauce artificial entubado que se utilizó para trasvasar agua del río Cega al arroyo Cerquilla; al sur, el camino que une la Vega con Dehesa Mayor por el borde de las dunas y los pinares y al oeste, el dique pequeño que retiene la salida natural del agua y permite parcialmente su encharcamiento.

El Espadañal forma parte del Prado Vega y como tal es de suponer que las leyes que regulaban su uso serían comunes para los dos espacios. Las Ordenanzas del año 1499 de la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar tienen algunas Leyes que regulaban el aprovechamiento de estos espacios a finales de la Edad Media. Las zonas pantanosas han sido tradicionalmente consideradas como lugares inhóspitos relacionados con enfermedades. Prueba de ello es el notable descenso de estas áreas durante los últimos cincuenta años: El humedal de El Espadañal, que llego a tener una extensión de 150 hectáreas, fue desecado en los años 60 por el Instituto Nacional de Colonización. Para llevar a cabo este proceso se realizaron dos actuaciones. La eficacia de las actuaciones fue total, en un año El Espadañal paso de ser una zona húmeda a convertirse en un secarral, con la consiguiente desaparición de la fauna y la flora asociada a los espacios húmedos.

El Espadañal se localiza al norte de la “Tierra de Pinares”, a medio camino entre las sierras del Sistema Central y la Cuenca del Duero. El humedal de El Espadañal, que llegó a tener una extensión de 150 hectáreas, fue desecado a principios de los años sesenta desviando las aguas del arroyo Pradillos mediante un cauce artificial y canalizando las aguas de lluvia y de los manantiales. Los humedales son ecosistemas frágiles, amenazados y con un alto valor de conservación naturalístico y cultural.