Templo declarado Bien de Interés Cultural, que además de tener uno de los triples ábsides mudéjares más interesantes de Castilla y León, se ha convertido en el Centro de Interpretación del Arte Mudéjar donde se puede disfrutar de una visita especial donde nos transporta al siglo XII para ver como se construían las iglesias y como eran sus gentes, su vida diaria y la convivencia entre culturas.

La planta de la iglesia tiene tres ábsides con sus correspondientes naves, la nave central es más ancha y alta y se encuentra separada de las naves laterales por pilares de ladrillos y amplio mortero de cal. Los tres ábsides se levantan con un zócalo de mampostería y sobre éste los muros se decoran con dos arquerías ciegas de medio punto dobladas y sobre ellos forman casetones rectangulares y frisos de esquinillas en ladrillo rematan los muros junto a la cubierta. El interior de estos ábsides se hicieron con arcos fajones y bóvedas de horno, conservándose parte de la pintura mural mudéjar y yeserías policromadas originales.

La torre es independiente y se sitúa a los pies del templo, junto a la puerta de acceso oeste. Se levantó ya en el siglo XV ocupando parte de lo que sería el atrio mudéjar que rodeaba las naves de la iglesia.